«Estudio Ingeniería de Sistemas porque es la carrera del futuro.»
“Much ado about nothing”
Esta semana devolví un par de libros sobre computación y otro par por Juan Gabriel Vásquez, uno de mis escritores favoritos.
Los de computación los devolví porque ya no me llamaban la atención, uno era sobre computational thinking y otro era un «resumen», por así decirlo, del campo en sí.
Los de Juan Gabriel Vásquez no me gustaron tanto como sus otras obras. Sentí que daban vueltas sobre el mismo asunto, lo cual cansa a cualquier lector. Quizá retomaré esos dos libros, Los amantes de Todos los Santos y La forma de las ruinas, cuando de repente recuerde a Gaitán y a las Ardenas.
“Without further ado”
Apenas entregué los libros, fui a buscar más. Aunque esta vez no me presioné por leer cierto tipo de libros. Me permití encontrar otro tipo de libros que me hablaran de cosas que ignoro. Así fue que llegué a la sección de «periodismo» y de filosofía. Pongo periodismo así en comillas porque es una categoría más difusa.
Entre esos libros que traje a casa está uno que me llamó la atención por dos cosas:
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Su título, El sudor de tu frente: Historias de Trabajadores (Patricia Nieto, 1998).
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El prólogo, escrito por un gran escritor colombiano: Héctor Abad Faciolince.
Son unas 300 páginas con 10 historias de personajes que, a pesar de lo que el título evoca, no siempre son trabajadores con el sudor en su frente en el sentido tradicional:
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La primera y segunda historias, un taxista y una costurera: entendible.
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La tercera historia, un programador de la década de 1990 que se graduó de EAFIT: extraño, pero supongo que es razonable.
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La antepenúltima historia — que todavía no he leído, pero de la cual he visto el retrato —, nada más y nada menos que la algo infame modelo colombiana Natalia París: algo fuera de lo razonable, diría yo.
A lo que iba
Fue en la tercera historia que encontré una frase que me llamó la atención. Me explico:
El programador de la entrevista en cuestión, Eduardo “Eddie” Velásquez, estudió electrónica en la Universidad Pontificia Bolivariana entre 1985 y 1986, pero se salió. Luego se fue para EAFIT a estudiar Ingeniería de Sistemas entre 1986 y 1987. Durante su tiempo allí montó empresa y el trabajo lo consumió a tal punto que renunció a este pregrado. Se quedó como bachiller pero con una empresa de software que desarrollaba antivirus para alrededor de 40 mil clientes en Colombia y Venezuela.
Esto fue a finales de la década de 1980. Esta entrevista se publicó por primera vez a finales de la década de 1990. Parece ser, por lo que dice Eduardo, que desde entonces la gente viene diciendo la famosa frase de «Estudio Ingeniería de Sistemas porque es la carrera del futuro». Casi siempre viene como sugerencia de un familiar o como una felicitación extraña de algún conocido al enterarse de la decisión.
La cosa es que, claro, en Colombia la gente estudia el pregrado, algunos se van al extranjero, otros se quedan acá, pero, en gran medida, la mayoría termina en trabajos algo meh. No digo que sean trabajos simples o innecesarios, no vaya a ser que a mí me toque ese destino, uno nunca sabe. Lo que sí digo es que, comparado con países más desarrollados, acá esa parte del «ingenio» suele quedar de lado. Como nos dijo sabiamente una vez un profesor de Sistemas: acá en Colombia no se inventan las cosas, sino que se implementan.
Todo este contexto, porque yo soy de explicarme en exceso, lo tiré para poder poner esta frase de Eduardo y que se entienda sin parecer despectivo:
La frase en cuestión
[…] La tecnología sí puede ayudar, claro, pero se necesita que el dinero circule, más oportunidades de trabajo para nosotros, empresas de software grandes que pueden contratar más gente, estímulos para estudiar. Pero es que aquí: Estudio Ingeniería de Sistemas porque es la carrera del futuro. Yo no me explico quién es el idiota que les dice eso, que les mete eso en la cabeza. Ese futuro pasó hace diez años. Un ingeniero de sistemas sale de Eafit o a hacerle la contabilidad a una empresa o a trabajar en Occel, pero no a lo que vinimos. La ingeniería es ingenio, es usar la cabeza para hacer cosas mejores para investigar, para ayudar a un país.
Y una reflexión final
Yo he llegado a pensar algo por ese estilo. No tengo el contexto histórico, pero sí cierto escepticismo de esas afirmaciones hiperbólicas que con frecuencia no coinciden con la realidad.
Yo creo que, antes que tomarlo de forma pesimista, nos deberia motivar a pensar en qué tipo de cosas trabajamos, qué estudiamos, y cómo podemos contribuir a mejorar la sociedad en la que vivimos.